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Iglesia: [Falsos maestros]


Lucas 6:26
“Cuánto pesar por ustedes cuando todos los alaben. No olviden que sus ancestros también alabaron de esta manera a los falsos profetas.

Mateo 24:24
Porque aparecerán falsos mesías y falsos profetas también, y harán señales y milagros increíbles para engañar a los escogidos, si fuera posible.

Mateo 16:11-12
[11] ¿No se han dado cuenta aún de que yo no hablaba sobre el pan? ¡Cuídense de la levadura de los Fariseos y los Saduceos!”[12] Entonces se dieron cuenta de que él no les estaba advirtiendo sobre levadura de pan, sino sobre las enseñanzas de los Fariseos y los Saduceos.

2 Timoteo 4:3-4
[3] Pues viene el tiempo cuando las personas no se interesarán en escuchar la verdadera enseñanza. Sino que tendrán curiosidad por oír algo diferente, y se rodearán de maestros que les enseñen lo que quieren oír.[4] Dejarán de escuchar la verdad y andarán errantes, siguiendo mitos.

2 Timoteo 4:3-4
[3] Pues viene el tiempo cuando las personas no se interesarán en escuchar la verdadera enseñanza. Sino que tendrán curiosidad por oír algo diferente, y se rodearán de maestros que les enseñen lo que quieren oír.[4] Dejarán de escuchar la verdad y andarán errantes, siguiendo mitos.

Hechos 20:28-30
[28] Cuídense ustedes mismos y cuiden el rebaño, el cual les ha sido encomendado por el Espíritu Santo para que cuiden de él. Alimenten la iglesia del Señor, la cual ha comprado con su propia sangre.[29] Yo sé que después de marcharme vendrán lobos rapaces entre ustedes, y querrán destruir el rebaño.[30] Dentro del grupo de ustedes se levantarán hombres queriendo pervertir lo recto para lograr que los creyentes los sigan a ellos.

2 Pedro 3:14-18
[14] Así que, amigos míos, puesto que ustedes esperan estas cosas, asegúrense de estar puros e irreprochables, y en paz con Dios.[15] Recuerden que esta es la paciencia de nuestro Señor, que nos da oportunidad para la salvación. Eso es lo que nuestro querido hermano Pablo les estaba explicando en todas sus cartas, con la sabiduría que Dios le dio.[16] Él habló sobre estas cosas, aunque algunas de las que escribió son difíciles de entender. Algunas personas ignorantes y desequilibradas han tergiversado lo que él escribió según su conveniencia, como lo hacen con otros escritos.[17] Mis amigos, puesto que ya saben esto, asegúrense de que estos errores de los malvados no los descarríen, y no tropiecen de su firme posición.[18] Deseo que crezcan en la gracia y en el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. ¡A él sea la gloria, ahora y por siempre! Amén.

1 Juan 4:1-6
[1] Queridos amigos, no confien en todos los espíritus, sino pruébenlos para saber si son o no de Dios, porque hay muchos falsos profetas en este mundo.[2] ¿Cómo pueden reconocer el Espíritu de Dios? Pues todo espíritu que acepta que Jesús vino en carne humana, es de Dios;[3] pero todo espíritu que no acepta a Jesús, ese espíritu no es de Dios. De hecho, es el espíritu del anticristo, del cual oyeron que vendrá, y que ya está en el mundo.[4] Pero ustedes pertenecen a Dios, mis amigos, y los han vencido, porque el que está en ustedes es más grande que el que está en el mundo.[5] Ellos pertenecen al mundo, y hablan como personas del mundo, y el mundo los oye.[6] Sin embargo, nosotros pertenecemos a Dios y todo el que conoce a Dios, nos escucha; pero los que no pertenecen a Dios, no nos escuchan. Así es como podemos distinguir el espíritu de verdad del espíritu de engaño.

Mateo 7:15-20
[15] “Tengan cuidado con los falsos profetas que vienen vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos feroces.[16] Pueden reconocerlos por sus frutos. ¿Acaso las personas cosechan uvas de los matorrales de espinos, o higos de los cardos?[17] De modo que todo árbol bueno produce frutos buenos, mientras que un árbol malo produce frutos malos.[18] Un buen árbol no puede producir frutos malos, y un árbol malo no puede producir frutos buenos.[19] Todo árbol que no produce frutos buenos, se corta y se lanza al fuego.[20] Así que por sus frutos los conocerán.

2 Pedro 1:12-21
[12] Por eso siempre les recuerdo estas cosas, aunque ya ustedes las saben, y están firmes en la verdad que tienen.[13] Pero aun así yo creo que es bueno animarlos y recordarles estas cosas mientras viva.[14] Sé que se acerca la hora en que tendré que partir de esta vida, pues nuestro Señor Jesucristo me lo ha dicho.[15] Así que haré mi mejor esfuerzo para que aunque me vaya, ustedes puedan siempre recordar estas cosas.[16] Nosotros no seguimos mitos inventados cuando les hablamos sobre la venida poderosa de nuestro Señor Jesucristo, pues nosotros mismos vimos su majestad.[17] Él recibió honra y gloria de Dios el Padre, cuando la voz de majestuosa gloria le habló y anunció: “Este es mi Hijo, al que amo, y que verdaderamente me complace.”[18] Nosotros mismos oímos esta voz que habló desde el cielo cuando estábamos con él en el monte santo.[19] También tenemos la palabra de confirmación de la profecía que es completamente fiel, y será bueno para ustedes que le presten atención. Porque es como una lámpara que brilla en la oscuridad, hasta que el día termina, y se levanta la estrella de la mañana en sus corazones.[20] Sobre todas las cosas, deben reconocer que ninguna profecía de la Escritura está sujeta a una interpretación basada en los caprichos de un individuo,[21] pues ninguna profecía tuvo su origen en las ideas humanas, sino que los profetas hablaron por Dios, siendo movidos por el Espíritu Santo.

Tito 1:6-16
[6] Un anciano debe tener una buena reputación, ser esposo de una mujer, y tener hijos creyentes y de los cuales no se diga que son rebeldes y desobedientes.[7] Como líder de Dios, un anciano líder debe tener una buena reputación y no ser arrogante. No debe tener un mal carácter ni embriagarse; no debe ser violento ni tener avaricia por el dinero.[8] Debe ser hospitalario, amar el bien y hacer lo recto. Debe vivir una vida dedicada a Dios, tener dominio propio,[9] y consagrarse al mensaje fiel, tal como se le enseño. De esta manera podrá animar a otros por medio de la enseñanza correcta, y convencer a los que se oponen.[10] Pues hay muchos rebeldes por ahí que predican engaños sin sentido, especialmente los del grupo de la circuncisión.[11] Toda su habladuría debe parar. Pues ellos causan inestabilidad en las familias, enseñando cosas que no son correctas, por interés de ganar dinero.[12] Tal como ha dicho uno de su propio pueblo, un profeta: “Todos los cretenses son mentirosos, bestias del mal, perezosas y avaras.”[13] ¡Esto es muy cierto! Por ello, repréndelos con severidad para que puedan llegar a tener una fe sana en Dios,[14] dejando de atender los mandamientos humanos y mitos judíos de aquellos que se desvían de la verdad.[15] A los que tienen mentes puras, todo les parece puro; pero para los que son corruptos y se niegan a creer en Dios, nada es puro. Porque tanto sus mentes como sus conciencias están corrompidas.[16] Ellos dicen conocer a Dios, pero con sus actos demuestran que es mentira. Son aborrecibles y desobedientes, y no sirven para hacer nada bueno.

2 Pedro 2:1-22
[1] Pero así como había falsos profetas entre el pueblo en ese entonces, habrá falsos maestros entre ustedes. Y sutilmente introducirán enseñanzas destructivas, incluso negando al Señor que los redimió, y trayendo rápida destrucción sobre sí mismos.[2] Muchos seguirán sus perversiones inmorales, y por causa de ellos la gente condenará el camino de la verdad.[3] Pues con avaricia los explotarán a ustedes con historias falsas. Sin embargo, ellos ya están condenados: su sentencia ha estado colgando de sus cuerpos hace mucho tiempo, y su destrucción no tardará.[4] Porque Dios no perdonó ni siquiera a los ángeles cuando pecaron. Sino que los lanzó al Tártaro, manteniéndolos en pozos de oscuridad, listos para el juicio.[5] Dios tampoco perdonó al mundo antiguo, pero protegió a Noé, quien le predicó a la gente sobre el Dios justo. Él fue una de las ocho personas que se salvaron cuando Dios envió un diluvio sobre un mundo de personas malvadas.[6] Dios condenó a las ciudades de Sodoma y Gomorra a la destrucción total, quemándolas hasta las cenizas, como un ejemplo de lo que sucederá a los que llevan vidas de maldad.[7] Pero Dios rescató a Lot, porque era un buen hombre, indignado por la abominable inmoralidad de sus vecinos.[8] (Lot vivía entre ellos, pero hacía lo bueno y lo recto. Ese día vio y escuchó lo que ellos hicieron, y la maldad de ellos lo atormentaba).[9] Como pueden ver, el Señor puede rescatar de las dificultades a quienes lo respetan, y puede mantener a los malvados hasta el día del juicio, cuando complete su castigo.[10] Esto también aplica a los que siguen los deseos humanos corruptos, y que con desprecio ignoran la autoridad. Son arrogantes y orgullosos, y no temen difamar a los seres celestiales.[11] En cambio, los ángeles, aunque son más fuertes y poderosos, no se atreven a difamarlos ante el Señor.[12] Estas personas son como bestias sin razón, que nacen para ser capturadas y destruidas. Condenan cosas que no conocen, y serán destruidos como animales.[13] Recibirán su pago por el daño que han hecho. Se divierten al satisfacer sus deseos perversos a plena luz del día. Son como manchas y defectos en su comunidad. Pues ellos se complacen en sus placeres engañosos incluso cuando comparten la comida con ustedes.[14] Siempre están en búsqueda de relaciones adúlteras, y no pueden dejar de pecar. Seducen a quienes son vulnerables, y se han entrenado en la codicia; son una descendencia maldita.[15] Han abandonado el camino recto y se han descarriado, siguiendo el camino de Balaam, el hijo de Beor, a quien le gustaba recibir pago por hacer lo malo.[16] Pero se le reprendió por sus acciones malvadas, y hasta un asno mudo le habló con voz humana para detener la necedad de este profeta.[17] Las personas así son como fuentes secas, nieblas llevadas por el viento. Están destinadas para siempre a la más negra oscuridad.[18] Se jactan de sí mismos con alardes sin sentido, incitan a los deseos sexuales pervertidos, y así atraen a la inmoralidad a los que apenas acaban de escapar de una vida de error.[19] Les prometen libertad, aunque ellos mismos son esclavos de la depravación. Pues somos esclavos de todo lo que nos domina.[20] Si las personas logran escapar de la influencia malvada del mundo al conocer al Señor y Salvador Jesucristo, y luego quedan atrapadas nuevamente en el pecado y son vencidas por él, son peor de lo que eran al principio.[21] Mejor sería que nunca hubieran conocido el camino recto de la verdad, que haberlo conocido y luego apartarse de las sagradas instrucciones que se les dieron.[22] Este proverbio aplica justamente a ellos: “El perro ha vuelto a su propio vómito, y el cerdo recién bañado ha vuelto a arrastrarse en el barro.”

Mateo 23:1-29
[1] Entonces Jesús le habló a la multitud y a sus discípulos:[2] “Los maestros religiosos y los Fariseos tienen la responsabilidad de ser intérpretes de la ley de Moisés,[3] así que obedezcan y hagan lo que ellos les digan. Pero no imiten lo que ellos hacen, porque ellos no practican lo que predican.[4] Ellos colocan cargas pesadas en los hombros del pueblo, pero ellos mismos no mueven ni un dedo para ayudarles.[5] Todo lo que hacen es con el fin de hacerse notar. Ellos se alistan grandes cajas de oraciones para usarlas y colocan largas borlas en sus vestidos.[6] Les gusta tener lugares de honor en los banquetes y tener los mejores asientos en las sinagogas.[7] A ellos les gusta que los saluden con respeto en las plazas del mercado, y que la gente les llame ‘Rabí.’[8] “No dejen que la gente los llame ‘Rabí.’ El Gran Maestro de ustedes es solo uno, y ustedes son todos hermanos.[9] No llamen a nadie con el título de ‘Padre’ aquí en la tierra. El Padre de ustedes es solo uno, y está en el cielo.[10] No dejen que la gente los llame ‘Maestro.’ El Maestro de ustedes es solo uno, el Mesías.[11] El más importante entre ustedes tendrá que ser siervo entre ustedes.[12] Cualquiera que se enaltezca a sí mismo, será humillado, y cualquiera que se humille, será enaltecido.[13] “¡Pero qué desastre viene sobre ustedes, maestros religiosos y Fariseos hipócritas! Ustedes cierran de golpe las puertas del reino de los cielos en el rostro de la gente. No entran ustedes mismos, ni dejan entrar a quien está tratando de hacerlo.[14] ¡Qué desastre viene sobre ustedes, maestros religiosos y Fariseos hipócritas! Porque ustedes viajan por tierra y mar para convertir a un solo individuo, y cuando lo convierten, lo convierten dos veces más en un hijo de las tinieblas como lo son ustedes.[15] ¡Qué desastre viene sobre ustedes los que dicen: ‘si juras por el Templo, no tiene importancia, pero si juras por el oro del Templo, entonces debes cumplir tu juramento!’ ¡Cuán necios y ciegos están ustedes![16] ¿Qué es más importante: el oro o el Templo que santifica el oro?[17] Ustedes dicen: ‘si juras sobre el altar, no tiene importancia, pero si juras sobre el sacrificio que está sobre el altar, entonces debes cumplir tu juramento.’[18] ¡Cuán ciegos están ustedes! ¿Qué es más importante: el sacrificio, o el altar que santifica el sacrificio?[19] Si ustedes juran por el altar, están jurando por el altar y por todo lo que está sobre él.[20] Si juran por el templo, están jurando por el Templo y por Aquél que vive allí.[21] Si juran por el cielo, están jurando por el trono de Dios y por Aquél que se sienta en él.[22] “¡Qué desastre viene sobre ustedes, maestros religiosos y Fariseos hipócritas! Pagan el diezmo de la menta, de la semilla de anís y del comino, pero son negligentes en los aspectos vitales de la ley: hacer lo correcto, mostrar misericordia, ejercer la fe. Sí, es cierto que deben pagar sus diezmos, pero no olviden estas otras cosas.[23] ¡Ustedes son guías ciegos que cuelan la bebida para no dejar pasar una mosca, pero se tragan un camello![24] “¡Qué desastre viene sobre ustedes, maestros religiosos y fariseos hipócritas! Limpian el exterior de la taza y del plato, pero por dentro ustedes están llenos de glotonería y autocomplacencia.[25] ¡Fariseos ciegos! Limpien primero el interior de la taza y del plato, para que entonces el exterior esté limpio también.[26] “¡Qué desastre viene sobre ustedes, maestros religiosos y Fariseos hipócritas! Son como sepulcros blanqueados, que se ven bien por fuera, pero por dentro están llenos de esqueletos y todo tipo de putrefacción.[27] Ustedes son simplemente una vergüenza. Por fuera parecen buenas personas, pero por dentro están llenos de hipocresía y maldad.[28] “¡Qué desastre viene sobre ustedes, maestros religiosos y Fariseos hipócritas! Construyen sepulcros en memoria de los profetas, y decoran las tumbas de los buenos,[29] y dicen: ‘si hubiéramos vivido en los tiempos de nuestros ancestros, no habríamos participado en el derramamiento de la sangre de los profetas.’

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Copyright © 2018 Jonathan Gallagher y Shelly Barrios de Avila