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Dios: [Bendición]


Lucas 6:38
Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.»

Mateo 5:4
Dichosos los que lloran, porque serán consolados.

Filipenses 4:19
Así que mi Dios les proveerá de todo lo que necesiten, conforme a las gloriosas riquezas que tiene en Cristo Jesús.

Salmos 67:7
Dios nos bendecirá, y le temerán todos los confines de la tierra.

Números 6:24-25
[24] »“El SEÑOR te bendiga y te guarde;[25] el SEÑOR te mire con agrado y te extienda su amor;

Filipenses 4:6-7
[6] No se inquieten por nada; más bien, en toda ocasión, con oración y ruego, presenten sus peticiones a Dios y denle gracias.[7] Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

Santiago 1:17
Toda buena dádiva y todo don perfecto descienden de lo alto, donde está el Padre que creó las lumbreras celestes, y que no cambia como los astros ni se mueve como las sombras.

Jeremías 17:7-8
[7] »Bendito el hombre que confía en el SEÑOR, y pone su confianza en él.[8] Será como un árbol plantado junto al agua, que extiende sus raíces hacia la corriente; no teme que llegue el calor, y sus hojas están siempre verdes. En época de sequía no se angustia, y nunca deja de dar fruto.»

Isaías 41:10
Así que no temas, porque yo estoy contigo; no te angusties, porque yo soy tu Dios. Te fortaleceré y te ayudaré; te sostendré con mi diestra victoriosa.

Juan 1:16
De su plenitud todos hemos recibido gracia sobre gracia,

Génesis 22:16-17
[16] y le dijo: —Como has hecho esto, y no me has negado a tu único hijo, juro por mí mismo —afirma el SEÑOR—[17] que te bendeciré en gran manera, y que multiplicaré tu descendencia como las estrellas del cielo y como la arena del mar. Además, tus descendientes conquistarán las ciudades de sus enemigos.

Génesis 27:28-29
[28] Que Dios te conceda el rocío del cielo; que de la riqueza de la tierra te dé trigo y vino en abundancia.[29] Que te sirvan los pueblos; que ante ti se inclinen las naciones. Que seas señor de tus hermanos; que ante ti se inclinen los hijos de tu madre. Maldito sea el que te maldiga, y bendito el que te bendiga.»

Salmos 1:1-3
[1] Dichoso el hombre que no sigue el consejo de los malvados, ni se detiene en la senda de los pecadores ni cultiva la amistad de los blasfemos,[2] sino que en la ley del SEÑOR se deleita, y día y noche medita en ella.[3] Es como el árbol plantado a la orilla de un río que, cuando llega su tiempo, da fruto y sus hojas jamás se marchitan. ¡Todo cuanto hace prospera!

Salmos 23:1-4
[1] Salmo de David. El SEÑOR es mi pastor, nada me falta;[2] en verdes pastos me hace descansar. Junto a tranquilas aguas me conduce;[3] me infunde nuevas fuerzas. Me guía por sendas de justicia por amor a su nombre.[4] Aun si voy por valles tenebrosos, no temo peligro alguno porque tú estás a mi lado; tu vara de pastor me reconforta.

2 Samuel 22:3-4
[3] es mi Dios, el peñasco en que me refugio. Es mi escudo, el poder que me salva, ¡mi más alto escondite! Él es mi protector y mi salvador. ¡Tú me salvaste de la violencia![4] Invoco al SEÑOR, que es digno de alabanza, y quedo a salvo de mis enemigos.

1 Juan 5:18
Sabemos que el que ha nacido de Dios no está en pecado: Jesucristo, que nació de Dios, lo protege, y el maligno no llega a tocarlo.

Salmos 138:7
Aunque pase yo por grandes angustias, tú me darás vida; contra el furor de mis enemigos extenderás la mano: ¡tu mano derecha me pondrá a salvo!

2 Corintios 9:8
Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes.

Filipenses 4:7
Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, cuidará sus corazones y sus pensamientos en Cristo Jesús.

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