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Dios: [Bendición financiera]


1 Samuel 2:7
El SEÑOR da la riqueza y la pobreza; humilla, pero también enaltece.

2 Corintios 8:9
Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos.

3 Juan 1:2
Querido hermano, oro para que te vaya bien en todos tus asuntos y goces de buena salud, así como prosperas espiritualmente.

Eclesiastés 9:10
Y todo lo que te venga a la mano, hazlo con todo empeño; porque en el sepulcro, adonde te diriges, no hay trabajo ni planes ni conocimiento ni sabiduría.

Gálatas 6:9
No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.

Génesis 13:2
Abram se había hecho muy rico en ganado, plata y oro.

Oseas 4:6
pues por falta de conocimiento mi pueblo ha sido destruido. »Puesto que rechazaste el conocimiento, yo también te rechazo como mi sacerdote. Ya que te olvidaste de la ley de tu Dios, yo también me olvidaré de tus hijos.

Santiago 5:12
Sobre todo, hermanos míos, no juren ni por el cielo ni por la tierra ni por ninguna otra cosa. Que su «sí» sea «sí», y su «no», «no», para que no sean condenados.

Juan 6:12
Una vez que quedaron satisfechos, dijo a sus discípulos: —Recojan los pedazos que sobraron, para que no se desperdicie nada.

Lucas 6:38
Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.»

Lucas 12:34
Pues donde tengan ustedes su tesoro, allí estará también su corazón.

Proverbios 10:22
La bendición del SEÑOR trae riquezas, y nada se gana con preocuparse.

Proverbios 11:14
Sin dirección, la nación fracasa; el éxito depende de los muchos consejeros.

Proverbios 19:17
Servir al pobre es hacerle un préstamo al SEÑOR; Dios pagará esas buenas acciones.

Proverbios 21:17
El que ama el placer se quedará en la pobreza; el que ama el vino y los perfumes jamás será rico.

Proverbios 22:9
El que es generoso será bendecido, pues comparte su comida con los pobres.

Proverbios 28:22-27
[22] El tacaño ansía enriquecerse, sin saber que la pobreza lo aguarda.[23] A fin de cuentas, más se aprecia al que reprende que al que adula.[24] El que roba a su padre o a su madre, e insiste en que no ha pecado, amigo es de gente perversa.[25] El que es ambicioso provoca peleas, pero el que confía en el SEÑOR prospera.[26] Necio es el que confía en sí mismo; el que actúa con sabiduría se pone a salvo.[27] El que ayuda al pobre no conocerá la pobreza; el que le niega su ayuda será maldecido.

Salmos 24:1
Salmo de David. Del SEÑOR es la tierra y todo cuanto hay en ella, el mundo y cuantos lo habitan;

Mateo 6:33
Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.

Mateo 23:23
»¡Ay de ustedes, maestros de la ley y fariseos, hipócritas! Dan la décima parte de sus especias: la menta, el anís y el comino. Pero han descuidado los asuntos más importantes de la ley, tales como la justicia, la misericordia y la fidelidad. Debían haber practicado esto sin descuidar aquello.

Mateo 25:21
Su señor le respondió: “¡Hiciste bien, siervo bueno y fiel! En lo poco has sido fiel; te pondré a cargo de mucho más. ¡Ven a compartir la felicidad de tu señor!”

Romanos 13:8
No tengan deudas pendientes con nadie, a no ser la de amarse unos a otros. De hecho, quien ama al prójimo ha cumplido la ley.

Proverbios 3:9-10
[9] Honra al SEÑOR con tus riquezas y con los primeros frutos de tus cosechas.[10] Así tus graneros se llenarán a reventar y tus bodegas rebosarán de vino nuevo.

Salmos 121:1-2
[1] Cántico de los peregrinos. A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda?[2] Mi ayuda proviene del SEÑOR, creador del cielo y de la tierra.

Marcos 11:22-23
[22] Pedro, acordándose, le dijo a Jesús: —¡Rabí, mira, se ha secado la higuera que maldijiste![23] —Tengan fe en Dios —respondió Jesús—.

Génesis 1:26-27
[26] y dijo: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen y semejanza. Que tenga dominio sobre los peces del mar, y sobre las aves del cielo; sobre los animales domésticos, sobre los animales salvajes, y sobre todos los reptiles que se arrastran por el suelo.»[27] Y Dios creó al ser humano a su imagen; lo creó a imagen de Dios. Hombre y mujer los creó,

2 Corintios 9:6-8
[6] Recuerden esto: El que siembra escasamente, escasamente cosechará, y el que siembra en abundancia, en abundancia cosechará.[7] Cada uno debe dar según lo que haya decidido en su corazón, no de mala gana ni por obligación, porque Dios ama al que da con alegría.[8] Y Dios puede hacer que toda gracia abunde para ustedes, de manera que siempre, en toda circunstancia, tengan todo lo necesario, y toda buena obra abunde en ustedes.

Lucas 14:28-30
[28] »Supongamos que alguno de ustedes quiere construir una torre. ¿Acaso no se sienta primero a calcular el costo, para ver si tiene suficiente dinero para terminarla?[29] Si echa los cimientos y no puede terminarla, todos los que la vean comenzarán a burlarse de él,[30] y dirán: “Este hombre ya no pudo terminar lo que comenzó a construir.”

Lucas 6:34-36
[34] ¿Y qué mérito tienen ustedes al dar prestado a quienes pueden corresponderles? Aun los pecadores se prestan entre sí, esperando recibir el mismo trato.[35] Ustedes, por el contrario, amen a sus enemigos, háganles bien y denles prestado sin esperar nada a cambio. Así tendrán una gran recompensa y serán hijos del Altísimo, porque él es bondadoso con los ingratos y malvados.[36] Sean compasivos, así como su Padre es compasivo.

Santiago 5:1-3
[1] Ahora escuchen, ustedes los ricos: ¡lloren a gritos por las calamidades que se les vienen encima![2] Se ha podrido su riqueza, y sus ropas están comidas por la polilla.[3] Se han oxidado su oro y su plata. Ese óxido dará testimonio contra ustedes y consumirá como fuego sus cuerpos. Han amontonado riquezas, ¡y eso que estamos en los últimos tiempos!

Génesis 12:1-20
[1] El SEÑOR le dijo a Abram: «Deja tu tierra, tus parientes y la casa de tu padre, y vete a la tierra que te mostraré.[2] »Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; haré famoso tu nombre, y serás una bendición.[3] Bendeciré a los que te bendigan y maldeciré a los que te maldigan; ¡por medio de ti serán bendecidas todas las familias de la tierra!»[4] Abram partió, tal como el SEÑOR se lo había ordenado, y Lot se fue con él. Abram tenía setenta y cinco años cuando salió de Jarán.[5] Al encaminarse hacia la tierra de Canaán, Abram se llevó a su esposa Saray, a su sobrino Lot, a toda la gente que habían adquirido en Jarán, y todos los bienes que habían acumulado. Cuando llegaron a Canaán,[6] Abram atravesó toda esa región hasta llegar a Siquén, donde se encuentra la encina sagrada de Moré. En aquella época, los cananeos vivían en esa región.[7] Allí el SEÑOR se le apareció a Abram y le dijo: «Yo le daré esta tierra a tu descendencia.» Entonces Abram erigió un altar al SEÑOR, porque se le había aparecido.[8] De allí se dirigió a la región montañosa que está al este de Betel, donde armó su campamento, teniendo a Betel al oeste y Hai al este. También en ese lugar erigió un altar al SEÑOR e invocó su nombre.[9] Después, Abram siguió su viaje por etapas hasta llegar a la región del Néguev.[10] En ese entonces, hubo tanta hambre en aquella región que Abram se fue a vivir a Egipto.[11] Cuando estaba por entrar a Egipto, le dijo a su esposa Saray: «Yo sé que eres una mujer muy hermosa.[12] Estoy seguro que en cuanto te vean los egipcios, dirán: “Es su esposa”; entonces a mí me matarán, pero a ti te dejarán con vida.[13] Por favor, di que eres mi hermana, para que gracias a ti me vaya bien y me dejen con vida.»[14] Cuando Abram llegó a Egipto, los egipcios vieron que Saray era muy hermosa.[15] También los funcionarios del faraón la vieron, y fueron a contarle al faraón lo hermosa que era. Entonces la llevaron al palacio real.[16] Gracias a ella trataron muy bien a Abram. Le dieron ovejas, vacas, esclavos y esclavas, asnos y asnas, y camellos.[17] Pero por causa de Saray, la esposa de Abram, el SEÑOR castigó al faraón y a su familia con grandes plagas.[18] Entonces el faraón llamó a Abram y le dijo: «¿Qué me has hecho? ¿Por qué no me dijiste que era tu esposa?[19] ¿Por qué dijiste que era tu hermana? ¡Yo pude haberla tomado por esposa! ¡Anda, toma a tu esposa y vete!»[20] Y el faraón ordenó a sus hombres que expulsaran a Abram y a su esposa, junto con todos sus bienes.

Mateo 6:1-34
[1] »Cuídense de no hacer sus obras de justicia delante de la gente para llamar la atención. Si actúan así, su Padre que está en el cielo no les dará ninguna recompensa.[2] »Por eso, cuando des a los necesitados, no lo anuncies al son de trompeta, como lo hacen los hipócritas en las sinagogas y en las calles para que la gente les rinda homenaje. Les aseguro que ellos ya han recibido toda su recompensa.[3] Más bien, cuando des a los necesitados, que no se entere tu mano izquierda de lo que hace la derecha,[4] para que tu limosna sea en secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.[5] »Cuando oren, no sean como los hipócritas, porque a ellos les encanta orar de pie en las sinagogas y en las esquinas de las plazas para que la gente los vea. Les aseguro que ya han obtenido toda su recompensa.[6] Pero tú, cuando te pongas a orar, entra en tu cuarto, cierra la puerta y ora a tu Padre, que está en lo secreto. Así tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.[7] Y al orar, no hablen sólo por hablar como hacen los gentiles, porque ellos se imaginan que serán escuchados por sus muchas palabras.[8] No sean como ellos, porque su Padre sabe lo que ustedes necesitan antes de que se lo pidan.[9] »Ustedes deben orar así: »“Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre,[10] venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.[11] Danos hoy nuestro pan cotidiano.[12] Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores.[13] Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno.”[14] »Porque si perdonan a otros sus ofensas, también los perdonará a ustedes su Padre celestial.[15] Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre les perdonará a ustedes las suyas.[16] »Cuando ayunen, no pongan cara triste como hacen los hipócritas, que demudan sus rostros para mostrar que están ayunando. Les aseguro que éstos ya han obtenido toda su recompensa.[17] Pero tú, cuando ayunes, perfúmate la cabeza y lávate la cara[18] para que no sea evidente ante los demás que estás ayunando, sino sólo ante tu Padre, que está en lo secreto; y tu Padre, que ve lo que se hace en secreto, te recompensará.[19] »No acumulen para sí tesoros en la tierra, donde la polilla y el óxido destruyen, y donde los ladrones se meten a robar.[20] Más bien, acumulen para sí tesoros en el cielo, donde ni la polilla ni el óxido carcomen, ni los ladrones se meten a robar.[21] Porque donde esté tu tesoro, allí estará también tu corazón.[22] »El ojo es la lámpara del cuerpo. Por tanto, si tu visión es clara, todo tu ser disfrutará de la luz.[23] Pero si tu visión está nublada, todo tu ser estará en oscuridad. Si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué densa será esa oscuridad![24] »Nadie puede servir a dos señores, pues menospreciará a uno y amará al otro, o querrá mucho a uno y despreciará al otro. No se puede servir a la vez a Dios y a las riquezas.[25] »Por eso les digo: No se preocupen por su vida, qué comerán o beberán; ni por su cuerpo, cómo se vestirán. ¿No tiene la vida más valor que la comida, y el cuerpo más que la ropa?[26] Fíjense en las aves del cielo: no siembran ni cosechan ni almacenan en graneros; sin embargo, el Padre celestial las alimenta. ¿No valen ustedes mucho más que ellas?[27] ¿Quién de ustedes, por mucho que se preocupe, puede añadir una sola hora al curso de su vida?[28] »¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan;[29] sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos.[30] Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?[31] Así que no se preocupen diciendo: “¿Qué comeremos?”o “¿Qué beberemos?”o “¿Con qué nos vestiremos?”[32] Porque los paganos andan tras todas estas cosas, y el Padre celestial sabe que ustedes las necesitan.[33] Más bien, busquen primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas les serán añadidas.[34] Por lo tanto, no se angustien por el mañana, el cual tendrá sus propios afanes. Cada día tiene ya sus problemas.

Deuteronomio 28:1-68
[1] »Si realmente escuchas al SEÑOR tu Dios, y cumples fielmente todos estos mandamientos que hoy te ordeno, el SEÑOR tu Dios te pondrá por encima de todas las naciones de la tierra.[2] Si obedeces al SEÑOR tu Dios, todas estas bendiciones vendrán sobre ti y te acompañarán siempre:[3] »Bendito serás en la ciudad, y bendito en el campo.[4] »Benditos serán el fruto de tu vientre, tus cosechas, las crías de tu ganado, los terneritos de tus manadas y los corderitos de tus rebaños.[5] »Benditas serán tu canasta y tu mesa de amasar.[6] »Bendito serás en el hogar, y bendito en el camino.[7] »El SEÑOR te concederá la victoria sobre tus enemigos. Avanzarán contra ti en perfecta formación, pero huirán en desbandada.[8] »El SEÑOR bendecirá tus graneros, y todo el trabajo de tus manos. »El SEÑOR tu Dios te bendecirá en la tierra que te ha dado.[9] »El SEÑOR te establecerá como su pueblo santo, conforme a su juramento, si cumples sus mandamientos y andas en sus caminos.[10] Todas las naciones de la tierra te respetarán al reconocerte como el pueblo del SEÑOR.[11] »El SEÑOR te concederá abundancia de bienes: multiplicará tus hijos, tu ganado y tus cosechas en la tierra que a tus antepasados juró que te daría.[12] »El SEÑOR abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su debido tiempo la lluvia sobre la tierra, y para bendecir todo el trabajo de tus manos. Tú les prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado de nadie.[13] El SEÑOR te pondrá a la cabeza, nunca en la cola. Siempre estarás en la cima, nunca en el fondo, con tal de que prestes atención a los mandamientos del SEÑOR tu Dios que hoy te mando, y los obedezcas con cuidado.[14] Jamás te apartes de ninguna de las palabras que hoy te ordeno, para seguir y servir a otros dioses.[15] »Pero debes saber que, si no obedeces al SEÑOR tu Dios ni cumples fielmente todos sus mandamientos y preceptos que hoy te ordeno, vendrán sobre ti y te alcanzarán todas estas maldiciones:[16] »Maldito serás en la ciudad, y maldito en el campo.[17] »Malditas serán tu canasta y tu mesa de amasar.[18] »Malditos serán el fruto de tu vientre, tus cosechas, los terneritos de tus manadas y los corderitos de tus rebaños.[19] »Maldito serás en el hogar, y maldito en el camino.[20] »El SEÑOR enviará contra ti maldición, confusión y fracaso en toda la obra de tus manos, hasta que en un abrir y cerrar de ojos quedes arruinado y exterminado por tu mala conducta y por haberme abandonado.[21] »El SEÑOR te infestará de plagas, hasta acabar contigo en la tierra de la que vas a tomar posesión.[22] El SEÑOR te castigará con epidemias mortales, fiebres malignas e inflamaciones, con calor sofocante y sequía, y con plagas y pestes sobre tus cultivos. Te hostigará hasta que perezcas.[23] Sobre tu cabeza, el cielo será como bronce; bajo tus pies, la tierra será como hierro.[24] En lugar de lluvia, el SEÑOR enviará sobre tus campos polvo y arena; del cielo lloverá ceniza, hasta que seas aniquilado.[25] »El SEÑOR hará que te derroten tus enemigos. Avanzarás contra ellos en perfecta formación, pero huirás en desbandada. ¡Todos los reinos de la tierra te humillarán![26] Tu cadáver servirá de alimento a las aves de los cielos y a las bestias de la tierra, y no habrá quien las espante.[27] »El SEÑOR te afligirá con tumores y úlceras, como las de Egipto, y con sarna y comezón, y no podrás sanar.[28] »El SEÑOR te hará sufrir de locura, ceguera y delirio.[29] En pleno día andarás a tientas, como ciego en la oscuridad. Fracasarás en todo lo que hagas; día tras día serás oprimido; te robarán y no habrá nadie que te socorra.[30] Estarás comprometido para casarte, pero otro tomará a tu prometida y la violará. Construirás una casa, y no podrás habitarla. Plantarás una viña, pero no podrás gozar de sus frutos.[31] Ante tus propios ojos degollarán a tu buey, y no probarás su carne. Te quitarán tu burro a la fuerza y no te lo devolverán. Tus ovejas pasarán a manos de tus enemigos, y nadie te ayudará a rescatarlas.[32] Tus hijos y tus hijas serán entregados a otra nación; te cansarás de buscarlos, y no los podrás encontrar.[33] Un pueblo desconocido se comerá los frutos de tu tierra y todo el producto de tu trabajo; para ti sólo habrá opresión y malos tratos cada día.[34] Tendrás visiones que te enloquecerán.[35] »El SEÑOR te herirá en las rodillas y en las piernas, y con llagas malignas e incurables que te cubrirán todo el cuerpo, desde la planta del pie hasta la coronilla.[36] »El SEÑOR hará que tú y el rey que hayas elegido para gobernarte sean deportados a un país que ni tú ni tus antepasados conocieron. Allí adorarás a otros dioses, dioses de madera y de piedra.[37] Serás motivo de horror y objeto de burla y de ridículo en todas las naciones a las que el SEÑOR te conduzca.[38] »Sembrarás en tus campos mucho, pero cosecharás poco, porque las langostas devorarán tus plantíos.[39] Plantarás viñas y las cultivarás, pero no cosecharás las uvas ni beberás el vino, porque los gusanos se comerán tus vides.[40] Tendrás olivares por todo tu territorio, pero no te ungirás con su aceite, porque se caerán las aceitunas.[41] Tendrás hijos e hijas pero no podrás retenerlos, porque serán llevados al cautiverio.[42] ¡Enjambres de langostas devorarán todos los árboles y las cosechas de tu tierra![43] »Los extranjeros que vivan contigo alcanzarán cada vez más poder sobre ti, mientras que tú te irás hundiendo más y más.[44] Ellos serán tus acreedores, y tú serás su deudor. Ellos irán a la cabeza, y tú quedarás rezagado.[45] »Todas estas maldiciones caerán sobre ti. Te perseguirán y te alcanzarán hasta destruirte, porque desobedeciste al SEÑOR tu Dios y no cumpliste sus mandamientos y preceptos.[46] Ellos serán señal y advertencia permanente para ti y para tus descendientes,[47] pues no serviste al SEÑOR tu Dios con gozo y alegría cuando tenías de todo en abundancia.[48] Por eso sufrirás hambre y sed, desnudez y pobreza extrema, y serás esclavo de los enemigos que el SEÑOR enviará contra ti. Ellos te pondrán un yugo de hierro sobre el cuello, y te destruirán por completo.[49] »El SEÑOR levantará contra ti una nación muy lejana, cuyo idioma no podrás entender; vendrá de los confines de la tierra, veloz como un águila.[50] Esta nación tendrá un aspecto feroz y no respetará a los viejos ni se compadecerá de los jóvenes.[51] Devorará las crías de tu ganado y las cosechas de tu tierra, hasta aniquilarte. No te dejará trigo, ni mosto ni aceite, ni terneras en las manadas, ni corderos en los rebaños. ¡Te dejará completamente arruinado![52] Te acorralará en todas las ciudades de tu tierra; te sitiará hasta que se derrumben esas murallas fortificadas en las que has confiado. ¡Te asediará en toda la tierra y en las ciudades que el SEÑOR tu Dios te ha dado![53] »Tal será tu sufrimiento durante el sitio de la ciudad, que acabarás comiéndote el fruto de tu vientre, ¡la carne misma de los hijos y las hijas que el SEÑOR tu Dios te ha dado![54] Aun el más tierno y sensible de tus hombres no tendrá compasión de su propio hermano, ni de la esposa que ama, ni de los hijos que todavía le queden,[55] a tal grado que no compartirá con ellos nada de la carne de sus hijos que esté comiendo, pues será todo lo que le quede. »Tal será la angustia que te hará sentir tu enemigo durante el asedio de todas tus ciudades,[56] que aun la más tierna y sensible de tus mujeres, tan sensible y tierna que no se atrevería a rozar el suelo con la planta de los pies, no tendrá compasión de su propio esposo al que ama, ni de sus hijos ni de su hijas.[57] No compartirá el hijo que acaba de parir, ni su placenta, sino que se los comerá en secreto, pues será lo único que le quede. ¡Tal será la angustia que te hará sentir tu enemigo durante el asedio de todas tus ciudades![58] »Si no te empeñas en practicar todas las palabras de esta ley, que están escritas en este libro, ni temes al SEÑOR tu Dios, ¡nombre glorioso e imponente!,[59] el SEÑOR enviará contra ti y contra tus descendientes plagas terribles y persistentes, y enfermedades malignas e incurables.[60] Todas las plagas de Egipto, que tanto horror te causaron, vendrán sobre ti y no te darán respiro.[61] »El SEÑOR también te enviará, hasta exterminarte, toda clase de enfermedades y desastres no registrados en este libro de la ley.[62] Y tú, que como pueblo fuiste tan numeroso como las estrellas del cielo, quedarás reducido a unos cuantos por no haber obedecido al SEÑOR tu Dios.[63] Así como al SEÑOR le agradó multiplicarte y hacerte prosperar, también le agradará arruinarte y destruirte. ¡Serás arrancado de raíz, de la misma tierra que ahora vas a poseer![64] »El SEÑOR te dispersará entre todas las naciones, de uno al otro extremo de la tierra. Allí adorarás a otros dioses, dioses de madera y de piedra, que ni tú ni tus antepasados conocieron.[65] En esas naciones no hallarás paz ni descanso. El SEÑOR mantendrá angustiado tu corazón; tus ojos se cansarán de anhelar, y tu corazón perderá toda esperanza.[66] Noche y día vivirás en constante zozobra, lleno de terror y nunca seguro de tu vida.[67] Debido a las visiones que tendrás y al terror que se apoderará de ti, dirás en la mañana: “¡Si tan sólo fuera de noche!”, y en la noche: “¡Si tan sólo fuera de día!”[68] Y aunque el SEÑOR te prometió que jamás volverías por el camino de Egipto, te hará volver en barcos. Allá te ofrecerás a tus enemigos como esclavo, y no habrá nadie que quiera comprarte.»

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