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Vida: [Adopción]


1 Samuel 1:27
Por este niño oraba, y el SEÑOR me ha concedido la petición que le hice.

2 Corintios 6:18
Y yo seré para vosotros padre, y vosotros seréis para mí hijos e hijas, dice el Señor Todopoderoso.

Deuteronomio 10:18
El hace justicia al huérfano y a la viuda, y muestra su amor al extranjero dándole pan y vestido.

Oseas 14:3
Asiria no nos salvará, no montaremos a caballo, y nunca más diremos: "Dios nuestro" a la obra de nuestras manos, pues en ti el huérfano halla misericordia.

Isaías 40:31
pero los que esperan en el SEÑOR renovarán sus fuerzas; se remontarán con alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán.

Santiago 1:27
La religión pura y sin mácula delante de nuestro Dios y Padre es ésta: visitar a los huérfanos y a las viudas en sus aflicciones, y guardarse sin mancha del mundo.

Jeremías 29:11
"Porque yo sé los planes que tengo para vosotros" —declara el SEÑOR— "planes de bienestar y no de calamidad, para daros un futuro y una esperanza.

Mateo 25:40
Respondiendo el Rey, les dirá: "En verdad os digo que en cuanto lo hicisteis a uno de estos hermanos míos, aun a los más pequeños, a mí lo hicisteis."

Proverbios 13:12
La esperanza que se demora enferma el corazón, pero el deseo cumplido es árbol de vida.

Salmos 82:3
Defended al débil y al huérfano; haced justicia al afligido y al menesteroso.

Salmos 146:9
El SEÑOR protege a los extranjeros, sostiene al huérfano y a la viuda, pero trastorna el camino de los impíos.

Salmos 68:5-6
[5] Padre de los huérfanos y defensor de las viudas es Dios en su santa morada.[6] Dios prepara un hogar para los solitarios; conduce a los cautivos a prosperidad; sólo los rebeldes habitan en una tierra seca.

Proverbios 31:8-9
[8] Abre tu boca por los mudos, por los derechos de todos los desdichados.[9] Abre tu boca, juzga con justicia, y defiende los derechos del afligido y del necesitado.

Juan 1:12-13
[12] Pero a todos los que le recibieron, les dio el derecho de llegar a ser hijos de Dios, es decir, a los que creen en su nombre,[13] que no nacieron de sangre, ni de la voluntad de la carne, ni de la voluntad del hombre, sino de Dios.

Gálatas 4:4-5
[4] Pero cuando vino la plenitud del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer, nacido bajo la ley,[5] a fin de que redimiera a los que estaban bajo la ley, para que recibiéramos la adopción de hijos.

Romanos 8:14-17
[14] Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, los tales son hijos de Dios.[15] Pues no habéis recibido un espíritu de esclavitud para volver otra vez al temor, sino que habéis recibido un espíritu de adopción como hijos, por el cual clamamos: ¡Abba, Padre![16] El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu de que somos hijos de Dios,[17] y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si en verdad padecemos con El a fin de que también seamos glorificados con El.

Salmos 10:14-18
[14] Tú lo has visto, porque has contemplado la malicia y la vejación, para hacer justicia con tu mano. A ti se acoge el desvalido; tú has sido amparo del huérfano.[15] Quiebra tú el brazo del impío y del malvado; persigue su maldad hasta que desaparezca.[16] El SEÑOR es Rey eternamente y para siempre; las naciones han perecido de su tierra.[17] Oh SEÑOR, tú has oído el deseo de los humildes; tú fortalecerás su corazón e inclinarás tu oído[18] para vindicar al huérfano y al afligido; para que no vuelva a causar terror el hombre de la tierra.

Spanish Bible LBLA 1997
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