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Misterios: [Extranjeros]


Colosenses 1:16
porque en Él fueron creadas todas las cosas, en los cielos y en la tierra, visibles e invisibles: tronos, dominios, principados, potestades; todo fue creado por Él y para Él,

Deuteronomio 4:19
No sea que, alzando tus ojos a los cielos y viendo el sol, y la luna y las estrellas, todo el cortejo de los cielos, te dejes seducir y te postres ante ellos, y les rindas culto, siendo que YHVH tu Dios los ha dado como porción suya a todos los pueblos debajo de todos los cielos.

Deuteronomio 17:3
dando culto a dioses ajenos y postrándose ante ellos, o ante el sol, o la luna, o el ejército de los cielos, y hace lo que Yo he prohibido,

Efesios 2:19
Así pues ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino que sois conciudadanos con los santos y miembros de la familia de Dios,

Efesios 6:12
porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra los principados, contra las potestades, contra los gobernadores del mundo de las tinieblas, contra las huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.

Éxodo 12:49
La misma ley será para el nativo y para el forastero que reside entre vosotros.

Éxodo 22:21
No maltratarás ni oprimirás al extranjero, porque extranjeros fuisteis vosotros en la tierra de Egipto.

Éxodo 23:9
No oprimirás al extranjero, pues vosotros mismos conocéis la vida del extranjero, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto.

Ezequiel 1:4-7
[4] y miré, y he aquí un torbellino venía del norte: una gran nube con un fuego que se recogía dentro de sí mismo y un resplandor en torno a ella. En su centro, en medio del fuego, había una refulgencia como de metal incandescente.[5] De su centro emergía una semejanza de cuatro seres vivientes, y su apariencia era como la semejanza de hombres.[6] Cada uno tenía cuatro caras, y cada uno de ellos tenía cuatro alas.[7] Sus piernas eran rectas, y sus pies como pezuñas de novillo, y centelleaban a la manera de la refulgencia de bronce incandescente.

Génesis 1:26
Entonces dijo ’Elohim: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y ejerzan dominio sobre los peces del mar, sobre las aves de los cielos, sobre el ganado, sobre toda la tierra, y sobre todo reptil que repta sobre la tierra.

Génesis 2:1
Entonces fueron acabados los cielos y la tierra y todo su ejército.

Hebreos 11:13
Conforme a la fe murieron todos éstos, no habiendo recibido las promesas, sino mirándolas de lejos, las creyeron y las saludaron, confesando así que eran extranjeros y peregrinos en la tierra.

Hebreos 13:2
No olvidéis la hospitalidad, porque por medio de ésta algunos, sin saberlo, hospedaron ángeles.

Isaías 13:5
Vienen de tierra lejana, del confínde los cielos: YHVH con las armas de su ira, para asolar la tierra entera.

Isaías 45:12
Yo hice la tierra y creé sobre ella alhombre. Yo extendí los cielos con mis propias manos, Y Yo soy el que da órdenes a todosu ejército.

Isaías 60:8
¿Quiénes son éstos que vuelancomo nubes, Y como palomas a su palomar?

Levítico 24:22
Un mismo juicio habrá para vosotros, tanto para el extranjero como para el nativo, porque Yo soy YHVH vuestro Dios.

Nehemías 9:6
¡Tú solo eres YHVH! Tú hiciste los cielos, los cielos de los cielos y toda su hueste, la tierra y cuanto hay en ella, los mares y todo lo que contienen. Tú das vida a todo ello, y las huestes de los cielos se postran ante Ti.

Salmos 97:6
Los cielos hacen saber su justicia, Y todos los pueblos ven su gloria.

1 Pedro 2:11
Amados, os ruego, como a extranjeros y peregrinos, que os abstengáis de los deseos carnales que batallan contra el alma,

Hechos 19:35
Entonces el escribano, para calmar a la gente, dice: Varones efesios, ¿hay acaso alguna persona que no sepa que la ciudad de Éfeso es la guardiana del templo de la gran Artemisa, y de lo caído del cielo?

Apocalipsis 12:12
Por tanto ¡regocijaos cielos, y los que moráis en ellos! ¡Ay de la tierra y del mar! porque el diablo ha bajado hasta vosotros con gran furor, sabiendo que tiene poco tiempo.

Apocalipsis 13:1
Y del mar vi que subía una bestia que tenía diez cuernos y siete cabezas; sobre sus cuernos había diez diademas; y sobre sus cabezas, un nombre blasfemo.

Amós 9:2-3
[2] Aunque caven hasta el mismo Seol, allí los alcanzará mi mano, Y aunque suban hasta los cielos, de allí los haré descender.[3] Aunque se escondan en la cima del Carmelo, Allí los buscaré y de allí los tomaré, Y aunque se oculten de mi vista en el fondo del mar, Allí les mandaré una serpiente que los morderá.

Levítico 19:33-34
[33] Cuando algún extranjero habite contigo en vuestra tierra, no lo oprimiréis.[34] Como a uno nacido entre vosotros os será el extranjero que resida con vosotros. Lo amarás como a ti mismo, porque extranjeros fuisteis en la tierra de Egipto. Yo, YHVH vuestro Dios.

Apocalipsis 9:7-11
[7] El aspecto de las langostas era semejante a caballos preparados para la batalla, y sobre sus cabezas había como coronas, al parecer de oro, y sus caras eran como rostros de hombres.[8] Tenían cabelleras como cabelleras de mujeres, y sus dientes eran como de leones,[9] y tenían corazas como corazas hechas de hierro; el estruendo de sus alas era como el estruendo de muchos carros de caballos que corren a la batalla.[10] Tenían colas semejantes a las de los escorpiones, con aguijones, y su poder estaba en sus colas para dañar a los hombres durante cinco meses.[11] Sobre ellas tienen por rey al ángel del abismo, cuyo nombre en hebreo es Abadón, y en el griego tiene por nombre Apolión.

Génesis 6:1-22
[1] Aconteció que cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la faz de la tierra, y les nacieron hijas,[2] los hijos de Dios vieron que las hijas del hombre eran hermosas, y tomaron para sí mujeres de entre todas las que habían escogido.[3] Entonces dijo YHVH: Mi Espíritu no permanecerá para siempre con el hombre, pues ciertamente él es carne, y sus días serán ciento veinte años.[4] En aquellos días (y también después) los nefileos estaban en la tierra, pues toda vez que los hijos de Dios se llegaban a las hijas de los humanos, les engendraban hijos. Estos eran los poderosos que desde la antigüedad fueron varones de renombre.[5] Vio entonces YHVH que la maldad del hombre se había multiplicado en la tierra, y que toda forma de pensamiento de su corazón era solamente el mal durante todo el día.[6] Y YHVH sintió pesar de haber hecho al ser humano en la tierra, y se entristeció en su corazón.[7] Y dijo YHVH: Borraré de sobre la faz de la tierra a los seres que he creado, desde el humano hasta la bestia, el reptil y las aves de los cielos, pues me pesa haberlos hecho.[8] Pero Noé halló gracia ante los ojos de YHVH.[9] Estos son los descendientes de Noé: Noé, varón justo, fue sin defecto en sus generaciones. Noé caminaba con Ha-’Elohim.[10] Y engendró Noé tres hijos: Sem, Cam y Jafet.[11] Y se corrompió la tierra en presencia de Ha-’Elohim, y se llenó la tierra de violencia.[12] Y vio ’Elohim la tierra, y he aquí estaba corrompida, porque toda carne había corrompido su camino sobre la tierra.[13] Y dijo ’Elohim a Noé: El fin de toda carne viene ante mí. Por cuanto la tierra se ha llenado de violencia a causa de ellos, he aquí los destruyo con la tierra.[14] Hazte un arca de madera de ciprés, y harás compartimentos al arca, y la calafatearás con brea por dentro y por fuera.[15] Y esto es lo que le harás: Trescientos codos será la longitud del arca, cincuenta codos su anchura, y treinta codos su altura.[16] Harás una claraboya al arca y la rematarás a un codo por arriba, pondrás una puerta en un lado del arca, y le harás planta baja, segunda y tercera.[17] Y he aquí que Yo, sí, Yo hago caer un diluvio de aguas sobre la tierra para destruir toda carne en que hay aliento de vida bajo los cielos. Todo lo que hay en la tierra perecerá.[18] Pero estableceré mi pacto contigo, y entrarás en el arca, tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.[19] También harás entrar en el arca dos de cada ser viviente, de toda carne, para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.[20] De las aves, según su especie. De las bestias, según su especie. Y de todo reptil del suelo, según su especie. Dos de cada irán a ti para que sobrevivan.[21] Y tú, toma para ti de todo alimento comestible y almacénalo contigo, pues te será de sustento para ti y para ellos.[22] E hizo Noé conforme a todo lo que le había ordenado ’Elohim, así hizo.

Ezequiel 1:1-28
[1] El año treinta, el cuarto mes, a cinco días del mes, aconteció que estando yo en medio de los cautivos, junto al río Quebar, los cielos fueron abiertos y vi visiones de Dios.[2] A los cinco días del mes, el año quinto de la deportación del rey Joaquín,[3] el sacerdote Ezequiel ben Buzi tuvo revelación expresa de YHVH en la tierra de los caldeos, junto al río Quebar. Allí estuvo sobre mí la mano de YHVH,[4] y miré, y he aquí un torbellino venía del norte: una gran nube con un fuego que se recogía dentro de sí mismo y un resplandor en torno a ella. En su centro, en medio del fuego, había una refulgencia como de metal incandescente.[5] De su centro emergía una semejanza de cuatro seres vivientes, y su apariencia era como la semejanza de hombres.[6] Cada uno tenía cuatro caras, y cada uno de ellos tenía cuatro alas.[7] Sus piernas eran rectas, y sus pies como pezuñas de novillo, y centelleaban a la manera de la refulgencia de bronce incandescente.[8] Por debajo de sus alas tenían brazos humanos a los cuatro lados, y los cuatro tenían sus caras y sus alas.[9] Las alas se tocaban la una con la otra. No se volvían al caminar, sino que cada uno caminaba según la orientación de su rostro.[10] El aspecto de sus rostros era como rostro de hombre, pero todos cuatro tenían también cara de león, a la derecha; todos cuatro tenían cara de buey, a la izquierda; y todos cuatro tenían también cara de águila. Así eran sus caras.[11] Sus alas estaban desplegadas hacia arriba. Cada uno tenía dos alas que se tocaban y otras dos que cubrían sus cuerpos.[12] Cada uno caminaba según la orientación de su rostro. Iban adondequiera el espíritu los movía, y al caminar no se volvían.[13] En cuanto a la semejanza de los seres vivientes, su apariencia era de ascuas de fuego, encendidas como antorchas, que andaban de un lado a otro entre los seres vivientes, y había un gran resplandor por el fuego, del cual salían relámpagos.[14] Y los seres vivientes corrían y volvían como si fueran destellos de relámpagos.[15] Mientras contemplaba a los seres vivientes, he aquí, sobre la tierra, junto a cada uno de los seres vivientes, frente a sus cuatro rostros, una rueda.[16] El aspecto de las ruedas era como el brillo del crisolito; las cuatro tenían la misma apariencia, y su hechura era como si una rueda estuviera encajada en medio de la otra,[17] para poder rodar en las cuatro direcciones sin tener que girar cuando rodaban.[18] Sus circunferencias eran de gran altura, e infundían pavor, pues las cuatro tenían sus circunferencias llenas de ojos alrededor.[19] Cuando los seres vivientes andaban, las ruedas andaban con ellos; cuando los seres vivientes se alzaban sobre la tierra, las ruedas se alzaban.[20] Iban adondequiera el espíritu los movía, y hacia donde los llevaba el espíritu, las ruedas se alzaban junto con ellos, porque las ruedas llevaban el espíritu de los seres vivientes.[21] Cuando ellos andaban, andaban ellas, y cuando ellos se detenían, se detenían ellas; y cuando se alzaban de la tierra, las ruedas se alzaban junto con ellos, porque las ruedas llevaban el espíritu de los seres vivientes.[22] Sobre las cabezas de los seres vivientes había la semejanza de un firmamento como de hielo, extremadamente fuerte, extendido por encima, sobre sus cabezas.[23] Debajo del firmamento, sus alas expandidas se tocaban entre sí. Cada uno tenía dos alas que cubrían su cuerpo por ambos lados.[24] Cuando avanzaban, oía el ruido de sus alas como el estruendo de aguas caudalosas, como la voz de Shadday, ruido tumultuoso como el fragor de un ejército. Al detenerse, sus alas se plegaban.[25] Y cuando se oía una voz en el firmamento encima de sus cabezas, se detenían y sus alas se plegaban.[26] Y sobre el firmamento que estaba encima de sus cabezas había como la apariencia de una piedra de zafiro, a semejanza de un trono; y sobre la semejanza del trono, una semejanza como la apariencia de un hombre por encima de él.[27] Entonces vi como una refulgencia de bronce acrisolado, y una apariencia de fuego lo enmarcaba de lo que parecía ser la apariencia de sus lomos hacia arriba; y de lo que parecía ser la apariencia de sus lomos hacia abajo, vi como una apariencia de fuego que tenía un resplandor todo en torno,[28] a semejanza del arco que suele aparecer en la nube en día de lluvia, así era la apariencia de la refulgencia alrededor de él. Tal fue la visión de la apariencia de la gloria de YHVH. Cuando la vi, caí rostro en tierra; entonces oí una voz que hablaba.

Spanish Bible BTX 1999
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