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Iglesia: [Falsos maestros]


Ezequiel 13:9
Mi mano está contra los profetas que tienen visiones vanas y adivinan mentira. No estarán en la congregación de mi pueblo, ni serán inscritos en el libro de la casa de Israel, ni entrarán a la tierra de Israel, y sabréis que Yo soy Adonay YHVH.

Jeremías 23:16
Así dice YHVH Sebaot: No escuchéis a los profetas que os profetizan: Os llenan de vanas esperanzas, Visión sacada de su propio corazón, No de la boca de YHVH.

Lucas 6:26
¡Ay, cuando todos los hombres digan bien de vosotros, porque así hacían sus padres a los falsos profetas!

Mateo 24:24
Porque serán levantados falsos mesías, y falsos profetas, y mostrarán grandes señales y prodigios, hasta el punto de engañar, si fuera posible, aun a los escogidos.

Mateo 16:11-12
[11] ¿No entendéis que no os hablo acerca de panes, sino de guardaros de la levadura de los fariseos y saduceos?[12] Entonces entendieron que no les decía que se guardaran de la levadura de los panes, sino de la enseñanza de los fariseos y saduceos.

2 Timoteo 4:3-4
[3] Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que sintiendo comezón de oídos, se acumularán para sí mismos maestros conforme a sus propias concupiscencias;[4] y apartarán el oído de la verdad, y serán extraviados a las fábulas.

2 Timoteo 4:3-4
[3] Porque vendrá tiempo cuando no soportarán la sana doctrina, sino que sintiendo comezón de oídos, se acumularán para sí mismos maestros conforme a sus propias concupiscencias;[4] y apartarán el oído de la verdad, y serán extraviados a las fábulas.

Hechos 20:28-30
[28] Tened cuidado de vosotros mismos y de todo el rebaño en que el Espíritu Santo os puso por obispos para apacentar la Iglesia de Dios, que adquirió mediante su propia sangre.[29] Yo sé que después de mi partida, entrarán entre vosotros lobos feroces que no perdonan al rebaño,[30] y de entre vosotros mismos se levantarán hombres que hablan perversidades, para arrastrar a los discípulos tras sí.

2 Pedro 3:14-18
[14] Por lo cual amados, en tanto que aguardáis estas cosas, procurad con diligencia ser hallados por Él en paz, sin mancha e irreprensibles.[15] Y considerad la paciencia de nuestro Señor como salvación; como también nuestro amado hermano Pablo os escribió, según la sabiduría que le fue dada,[16] como también habla de esto en todas las epístolas, en las cuales hay algunas cosas difíciles de entender, que los indoctos e inconstantes tuercen, como también las otras Escrituras, para su propia perdición.[17] Así que vosotros, amados, conociéndolo de antemano, guardaos para que no caigáis de vuestra firmeza arrastrados por el error de los libertinos.[18] Antes bien creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A Él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad.

1 Juan 4:1-6
[1] Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus, si proceden de Dios; porque muchos falsos profetas han salido al mundo.[2] En esto conoced el Espíritu de Dios: Todo espíritu que confiesa que Jesucristo ha venido en carne, procede de Dios;[3] y todo espíritu que no confiesa a Jesús, no procede de Dios; y éste es el del anticristo, del que habéis oído que viene, y ahora está ya en el mundo.[4] Hijitos, vosotros procedéis de Dios, y los habéis vencido, pues mayor es el que está en vosotros que el que está en el mundo.[5] Ellos proceden del mundo, por eso hablan de parte del mundo, y el mundo los escucha.[6] Nosotros procedemos de Dios; el que conoce a Dios, nos escucha; el que no procede de Dios, no nos escucha. Por eso conocemos el espíritu de la verdad y el espíritu del error.

Mateo 7:15-20
[15] Guardaos de los falsos profetas, que vienen a vosotros con vestidos de ovejas, pero por dentro son lobos rapaces.[16] Por sus frutos los reconoceréis. ¿Acaso se recogen uvas de los espinos, o higos de los abrojos?[17] Así, todo árbol bueno da frutos buenos, pero el árbol malo da frutos malos.[18] No puede un árbol bueno dar frutos malos, ni un árbol malo dar frutos buenos.[19] Todo árbol que no da buen fruto, es cortado y echado al fuego.[20] Así que, por sus frutos los reconoceréis.

2 Pedro 1:12-21
[12] Por esto, siempre habré de recordaros estas cosas, aunque seáis sabedores y estéis afianzados en la verdad presente,[13] pues considero justo mientras estoy en este tabernáculo, despertaros con recordación;[14] sabiendo que en breve debo abandonar mi tabernáculo, así como me lo declaró nuestro Señor Jesucristo.[15] Yo también procuraré con diligencia que después de mi partida, hagáis en todo momento memoria de estas cosas.[16] Porque no os hemos dado a conocer el poder y la venida de nuestro Señor Jesucristo siguiendo fábulas artificiosas, sino como testigos oculares de su majestad.[17] Porque cuando recibió de Dios Padre honor y gloria, le fue dirigida de la majestuosa gloria esta voz: Éste es mi Hijo, mi Amado, en quien tengo complacencia.[18] Y nosotros escuchamos esa voz dirigida desde el cielo, estando con Él en el monte santo.[19] Tenemos también la palabra profética, la más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro hasta que el día amanezca, y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones;[20] entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura surge por iniciativa propia,[21] porque la profecía nunca fue traída por voluntad humana, sino que los hombres hablaron de parte de Dios siendo guiados por el Espíritu Santo.

Tito 1:6-16
[6] El que sea irreprensible, marido de una sola mujer, que tenga hijos creyentes, que no estén acusados de libertinaje o rebeldía.[7] Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios: No arrogante, ni iracundo, ni adicto al vino, ni pendenciero, ni codicioso de ganancias deshonestas;[8] sino hospitalario, amante de lo bueno, prudente, justo, santo, dueño de sí mismo;[9] que retenga firmemente la palabra fiel, conforme a la doctrina, a fin de que sea capaz de exhortar con sana enseñanza y de refutar a los que contradicen.[10] Porque hay muchos insubordinados, charlatanes y embaucadores, especialmente los de la circuncisión,[11] a los cuales es necesario taparles la boca; que trastornan casas enteras, enseñando por ganancia deshonesta lo que no se debe.[12] Uno de ellos, su propio profeta, dijo: Los cretenses, siempre mentirosos, malas bestias, glotones ociosos.[13] Este testimonio es verdadero. Por lo cual, repréndelos severamente para que sean sanos en la fe,[14] y no presten mucha atención a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres, que pervierten la verdad.[15] Todas las cosas son puras para los puros, pero para los impuros e incrédulos nada es puro, pues hasta sus mentes y sus conciencias han sido contaminadas.[16] Profesan conocer a Dios, pero con sus hechos lo niegan, siendo detestables y rebeldes, descalificados para toda buena obra.

2 Pedro 2:1-22
[1] Pero hubo también falsos profetas entre el pueblo, como también habrá entre vosotros falsos maestros, que introducirán encubiertamente herejías destructoras, negando aun al Soberano que los adquirió, trayendo sobre sí mismos destrucción repentina.[2] Y muchos irán tras las lascivias de ellos, por causa de los cuales será difamado el camino de la verdad;[3] y por avaricia os explotarán con palabras fingidas; sobre los cuales la sentencia pronunciada desde antiguo no está ociosa, y su perdición no dormita.[4] Porque si Dios no perdonó a los ángeles que pecaron, sino que arrojándolos al Tártaro los entregó a cadenas de oscuridad, reservados al juicio;[5] y no perdonó al mundo antiguo, pero guardó a Noé, el octavo, pregonero de justicia, trayendo un diluvio sobre el mundo de impíos;[6] y condenó a las ciudades de Sodoma y de Gomorra, reduciéndolas a cenizas, poniéndolas como ejemplo para los que iban a vivir impíamente;[7] pero libró al justo Lot, cuando estaba atormentado por la conducta pervertida de los perversos[8] (porque este justo, que vivía entre ellos, día tras día atormentaba su alma justa por los hechos inicuos de lo que veía y escuchaba);[9] sabe el Señor rescatar de tentación a los piadosos, y reservar a los injustos bajo castigo hasta el día del juicio;[10] y mayormente a los que van detrás de la carne en concupiscencia de contaminación, y desprecian la autoridad. Atrevidos, arrogantes, que no tiemblan al hablar mal de las potestades superiores;[11] mientras los ángeles, que son mayores en fuerza y en poder, no llevan ante el Señor un juicio difamatorio contra ellos.[12] Pero éstos, como animales irracionales, por naturaleza nacidos para presa y destrucción, blasfemando de lo que ignoran, también serán destruidos con la destrucción de aquéllos,[13] sufriendo el mal como pago de la injusticia. Teniendo por placer el libertinaje a pleno día, son inmundicias y manchas que se recrean en sus errores, mientras comen alegremente con vosotros;[14] teniendo los ojos llenos de adulterio, e insaciables de pecado; seduciendo a las almas inconstantes; teniendo el corazón habituado a la codicia; hijos de maldición.[15] Abandonando el camino recto, se extraviaron siguiendo el camino de Balaam (el de Bosor), quien amó el pago de la injusticia,[16] y recibió reprensión de su propia maldad por un mudo animal de carga, que hablando con voz humana, refrenó la locura del profeta.[17] Éstos son fuentes sin agua, nubes impulsadas por la tormenta, para los cuales está reservada la negrura de las tinieblas.[18] Porque voceando palabras arrogantes y necias, seducen con las pasiones sensuales de la carne a los que hasta hace poco iban escapando de los que viven en error.[19] Les prometen libertad, y ellos mismos son esclavos de corrupción; porque de quien uno es vencido, de éste queda hecho esclavo.[20] Porque si tratando de escapar de las contaminaciones del mundo por medio del conocimiento del Señor y Salvador Jesucristo, y enredándose otra vez en ellas, son vencidos, su postrer estado viene a serles peor que el primero.[21] Porque mejor les hubiera sido no haber conocido el camino de justicia, que después de conocerlo volverse atrás del santo mandamiento que les fue dado.[22] Pero les ha acontecido lo de aquel refrán tan verdadero: El perro vuelve a su vómito, y la puerca lavada volvió a revolcarse en el cieno.

Mateo 23:1-29
[1] Entonces Jesús habló a las multitudes y a sus discípulos,[2] diciendo: En la cátedra de Moisés se sientan los escribas y los fariseos.[3] Haced y guardad pues todo cuanto os digan; pero no hagáis conforme a sus obras, porque dicen y no hacen;[4] y atan pesadas cargas y las ponen sobre los hombros de los hombres, pero ellos no las quieren mover ni con su dedo.[5] Antes bien, hacen todas sus obras para ser vistos por los hombres, porque ensanchan sus filacterias y alargan los flecos,[6] y aman el primer reclinatorio en las cenas y las primeras sillas en las sinagogas,[7] y los saludos pomposos en las plazas, y que los hombres los llamen Rabbí.[8] Pero vosotros no seáis llamados Rabbí, porque uno solo es vuestro Maestro, y todos vosotros sois hermanos.[9] Y no llaméis padre vuestro a nadie en la tierra, pues uno solo es vuestro Padre: el celestial,[10] ni seáis llamados caudillos, porque uno es vuestro Caudillo: el Mesías.[11] Y el mayor de vosotros será vuestro servidor,[12] porque el que se enaltezca será humillado, y el que se humille será enaltecido.[13] Pero, ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que cerráis el reino de los cielos delante de los hombres, porque no entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que tratan de entrar.[14] [[14]][15] ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! que para hacer un prosélito recorréis mar y tierra, y cuando lo llega a ser, lo hacéis dos veces más hijo del infierno que vosotros.[16] ¡Ay de vosotros, guías ciegos! que decís: Todo el que jure por el Santuario, eso no es nada, pero quien jure por el oro del Santuario, debe.[17] ¡Insensatos y ciegos!, porque ¿qué es mayor: el oro, o el Santuario que santificó el oro?[18] También: Todo el que jure por el Altar, nada es; pero quien jure por la ofrenda que está sobre él, debe.[19] ¡Ciegos! porque ¿qué es mayor, la ofrenda, o el Altar que santifica la ofrenda?[20] Así pues, el que juró por el Altar, jura por él, y por todo lo que está sobre él.[21] Y el que juró por el Santuario, jura por él, y por el que habita en él.[22] Y el que juró por el cielo, jura por el trono de Dios, y por el que está sentado sobre él.[23] ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! que diezmáis la menta, el eneldo y el comino, pero dejasteis lo más importante de la Ley: la justicia, la misericordia y la fe. Esto era necesario hacer sin dejar aquello.[24] ¡Guías ciegos, que coláis el mosquito, y tragáis un camello![25] ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! que limpiáis lo de afuera de la copa y del plato, pero por dentro están llenos de rapiña e intemperancia.[26] ¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro de la copa, para que también lo de fuera sea limpio.[27] ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! que os parecéis a sepulcros blanqueados, los cuales a la verdad se muestran hermosos por fuera, mas por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia.[28] Así también vosotros, por fuera, ciertamente aparecéis justos ante los hombres, mas por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad.[29] ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos hipócritas! que edificáis los sepulcros de los profetas, y adornáis los monumentos de los justos,

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