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Spanish Bible 1989
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1

Pero ahora se ríen de mí los que son en edad más jóvenes que yo, aquellos a cuyos padres yo habría desdeñado poner junto con los perros de mi rebaño.

2

¿Para qué habría necesitado yo la fuerza de sus manos, si su vigor se había ido de ellos?

3

Por la miseria y el hambre están anémicos; roen la tierra reseca, la tierra arruinada y desolada.

4

Recogen malvas entre los arbustos y la raíz de la retama para calentarse.

5

Están expulsados de la comunidad, y gritan contra ellos como a ladrones.

6

Habitan en los barrancos de los arroyos, en los huecos de la tierra y de las peñas.

7

Chillan entre los arbustos y se apiñan debajo de los espinos.

8

¡Insensatos! ¡También gente sin nombre, echados a golpes de la tierra!

9

Pero ahora he llegado a ser su canción; soy el tema de su habladuría.

10

Me abominan y se alejan de mí; no se refrenan de escupir mi cara.

11

Porque Dios ha aflojado la cuerda de mi arco y me ha afligido, ellos se han desenfrenado en mi presencia.

12

A la derecha se levanta la chusma; empujan mis pies y preparan contra mí sus destructivos caminos.

13

Arruinan mi senda; se aprovechan de mi destrucción. No hay quien los detenga.

14

Entran como por amplia brecha, y dan vueltas en medio de la devastación.

15

Los terrores se han vuelto contra mí; mi honor es perseguido como por el viento, y ha pasado como la nube mi prosperidad.

16

Ahora mi alma se derrama en mí; los días de la aflicción se han apoderado de mí.

17

La noche me taladra los huesos, y los que me corroen no reposan.

18

Con gran fuerza es desfigurada mi vestidura; me aprieta como el cuello de mi túnica.

19

Tú me has arrojado en el lodo, y he llegado a ser como el polvo y la ceniza.

20

Clamo a ti, y tú no me respondes; me presento, y tú no me atiendes.

21

Te has vuelto cruel para conmigo; con el poder de tu mano me persigues.

22

Me levantas, me haces cabalgar sobre el viento, y luego me deshaces en la tormenta.

23

Porque sé que me conduces a la muerte, a la casa destinada para todos los vivientes.

24

Sin embargo, ¿no extenderá su mano el que está en la ruina? ¿No clamará a él en su infortunio?

25

¿No he llorado por aquel cuya vida es difícil? ¿No ha tenido mi alma compasión por el necesitado?

26

Cuando esperaba el bien, me vino el mal; cuando aguardaba la luz, vino la oscuridad.

27

Mis entrañas hierven y no tienen sosiego; los días de mi aflicción me han alcanzado.

28

Ando enlutado y sin consuelo; me levanto en la asamblea y clamo.

29

He llegado a ser hermano de los chacales y compañero de las avestruces.

30

Mi piel ennegrecida se me cae, y mis huesos arden de calor.

31

Mi arpa ha llegado a ser para el duelo, y mi flauta para la voz de los que lloran.

Spanish Bible 1989
Reina Valera Actualizada, © 1982, 1986, 1987, 1989 usada conpermiso