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Eclesiastés 10

1

Si se embota el hacha y no es afilada, hay que añadir más esfuerzo. Pero es más ventajoso aplicar la sabiduría.

2

Si la serpiente muerde antes de ser encantada, de nada sirve el encantador.

3

Las palabras de la boca del sabio son agradables, pero los labios del necio causan su propia ruina.

4

El comienzo de las palabras de su boca es necedad, y el final de su hablar es locura nociva.

5

El insensato multiplica las palabras, aunque el hombre no sabe lo que ha de suceder. Y lo que habrá de ser después de él, ¿quién se lo declarará?

6

El duro trabajo fatiga al necio, de manera que él ni siquiera sabe cómo ir a la ciudad.

7

¡Ay de ti, oh tierra, cuando tu rey es un muchacho y tus príncipes se festejan de mañana!

8

Bienaventurada tú, oh tierra, cuando tu rey es un hijo de nobles, y tus príncipes comen a su hora, para reponer sus fuerzas y no para embriagarse.

9

Por la pereza se hunde el techo, y por la flojedad de manos tiene goteras la casa.

10

El alimento se prepara para disfrutarlo, el vino alegra la vida, y el dinero preocupa a todos.

11

Ni aun en tu alcoba maldigas al rey, ni en tu dormitorio maldigas al rico; porque las aves del cielo llevarán la voz, y las criaturas aladas declararán el asunto.

Spanish Bible 1989
Reina Valera Actualizada, © 1982, 1986, 1987, 1989 usada conpermiso