Biblia en un año
Septiembre 18


Cantares 1:1-17
1. El cantar de los cantares, el cual es de Salomón.
2. ¡Oh, que él me besara con los besos de su boca! Mejor que el vino es tu amor.
3. Tu nombre es como perfume derramado; por el olor de tu suave perfume las jóvenes se enamoran de ti.
4. Atráeme en pos de ti. ¡Corramos! El rey me ha llevado a sus habitaciones. Nos gozaremos y nos alegraremos contigo. Nos acordaremos de tu amor más que del vino. Con razón te aman.
5. Soy morena y bella, oh hijas de Jerusalén. Soy como las tiendas en Quedar o como los pabellones de Salomón.
6. No os fijéis en que soy morena, pues el sol me bronceó. Los hijos de mi madre se enojaron contra mí y me pusieron a cuidar viñas. ¡Y mi propia viña no cuidé!
7. Hazme saber, oh amado de mi alma, dónde pastorearás; dónde harás recostar el rebaño al mediodía, para que yo no ande errante tras los rebaños de tus compañeros.
8. Si no lo sabes, oh la más hermosa de las mujeres, sigue las huellas del rebaño y apacienta tus cabritas cerca de las cabañas de los pastores.
9. A mi yegua, entre los carros del faraón, te he comparado, oh amada mía.
10. ¡Qué bellas son tus mejillas entre tus aretes, y tu cuello entre los collares!
11. Te haremos aretes de oro con engastes de plata.
12. Cuando el rey estaba en su diván, mi nardo liberó su fragancia.
13. Mi amado se parece a un manojito de mirra, que duerme entre mis pechos.
14. Mi amado se parece a un racimo de flores de alheña de las viñas de En-guedi.
15. ¡Qué bella eres, oh amada mía! ¡Qué bella eres! Tus ojos son como de palomas.
16. ¡Qué bello y dulce eres tú, oh amado mío! Nuestra cama es frondosa,
17. las vigas de nuestra casa son los cedros, y nuestros artesonados son los cipreses. Cantares 2

Cantares 2:1-17
1. Yo soy la rosa de Sarón y el lirio de los valles.
2. Como un lirio entre los cardos es mi amada entre las jóvenes.
3. Como un manzano entre los árboles del bosque es mi amado entre los jóvenes. Me agrada sentarme bajo su sombra; su fruto es dulce a mi paladar.
4. El me lleva a la sala del banquete, y su bandera sobre mí es el amor.
5. ¡Oh, agasajadme con pasas, refrescadme con manzanas, porque estoy enferma de amor!
6. Su brazo izquierdo está debajo de mi cabeza, y su derecho me abraza.
7. ¡Juradme, oh hijas de Jerusalén, por las ciervas y por las gacelas del campo, que no despertaréis ni provocaréis el amor, hasta que quiera!
8. ¡La voz de mi amado! El viene saltando sobre los montes, brincando sobre las colinas.
9. Mi amado es como un venado o un cervatillo. ¡Mirad! Está detrás de nuestra cerca, mirando por las ventanas, atisbando por las celosías.
10. Mi amado habló y me dijo: "¡Levántate, oh amada mía! ¡Oh hermosa mía, sal!
11. Ya ha pasado el invierno, la estación de la lluvia se ha ido.
12. Han brotado las flores en la tierra. El tiempo de la canción ha llegado, y de nuevo se escucha la tórtola en nuestra tierra.
13. La higuera ha echado higos, y despiden fragancia las vides en flor. ¡Levántate, oh amada mía! ¡Oh hermosa mía, ven!"
14. Palomita mía, que te escondes en las hendijas de la peña y en los sitios secretos de las terrazas: Déjame ver tu figura; hazme oír tu voz. Porque dulce es tu voz y preciosa tu figura.
15. Atrapadnos las zorras, las zorras pequeñas, que echan a perder las viñas, pues nuestras viñas están en flor.
16. ¡Mi amado es mío, y yo soy suya! El apacienta entre los lirios
17. hasta que raye el alba, y huyan las sombras. ¡Vuelve, oh amado mío! Sé semejante al venado o al cervatillo sobre los montes de las especias. Cantares 3

Salmos 104:1-9
1. ¡Bendice, alma mía, a Jehovah! Jehovah, Dios mío, ¡qué grande eres! Te has vestido de gloria y de esplendor.
2. Tú eres el que se cubre de luz como de vestidura, que extiende los cielos como una tienda,
3. que construye sus altas moradas sobre las aguas, que hace de las nubes su carroza, que anda sobre las alas del viento,
4. que hace a los vientos sus mensajeros, y a las llamas de fuego sus servidores.
5. El fundó la tierra sobre sus cimientos; no será jamás removida.
6. Con el océano como con vestido la cubriste; sobre las montañas estaban las aguas.
7. A tu reprensión huyeron; se apresuraron al sonido de tu trueno.
8. Subieron las montañas; descendieron los valles al lugar que tú estableciste para ellos.
9. Les pusiste un límite, el cual no traspasarán, ni volverán a cubrir la tierra.

Proverbios 24:15-16
15. Oh impío, no aceches la morada del justo, ni destruyas su lugar de reposo;
16. porque siete veces cae el justo y se vuelve a levantar, pero los impíos tropezarán en el mal.

1 Corintios 11:17-34
17. Pero al encargaros lo siguiente no os alabo; pues no os reunís para lo mejor, sino para lo peor.
18. Primeramente, porque cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros disensiones, y en parte lo creo;
19. porque es preciso que haya entre vosotros hasta partidismos, para que se manifiesten entre vosotros los que son aprobados.
20. Porque cuando os reunís en uno, eso no es para comer la cena del Señor,
21. pues cada cual se adelanta a comer su propia cena; y mientras uno tiene hambre, otro se halla embriagado.
22. ¿Acaso no tenéis casas en donde comer y beber? ¿O menospreciáis la iglesia de Dios y avergonzáis a los que no tienen? ¿Qué os diré? ¿Os alabaré? ¡En esto no os alabo!
23. Porque yo recibí del Señor la enseñanza que también os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan;
24. y habiendo dado gracias, lo partió y dijo: "Tomad, comed. Esto es mi cuerpo que por vosotros es partido. Haced esto en memoria de mí."
25. Asimismo, tomó también la copa después de haber cenado, y dijo: "Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre. Haced esto todas las veces que la bebáis en memoria de mí."
26. Todas las veces que comáis este pan y bebáis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que él venga.
27. De modo que cualquiera que coma este pan y beba esta copa del Señor de manera indigna, será culpable del cuerpo y de la sangre del Señor.
28. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así del pan y beba de la copa.
29. Porque el que come y bebe, no discerniendo el cuerpo, juicio come y bebe para sí.
30. Por eso hay entre vosotros muchos enfermos y debilitados, y muchos duermen.
31. Pero si nos examináramos bien a nosotros mismos, no se nos juzgaría.
32. Pero siendo juzgados, somos disciplinados por el Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
33. Así que, hermanos míos, cuando os reunáis para comer, esperaos unos a otros.
34. Si alguien tiene hambre, coma en su casa, para que no os reunáis para juicio. Las demás cosas las pondré en orden cuando llegue.