Biblia en un año
Septiembre 22


Cantares 1:1-17
1. CANCION de canciones, la cual es de Salomón.
2. Oh si él me besara con ósculos de su boca! Porque mejores son tus amores que el vino.
3. Por el olor de tus suaves unguüentos, (Ungüento derramado es tu nombre,) Por eso las doncellas te amaron.
4. Llévame en pos de ti, correremos. Metióme el rey en sus cámaras: Nos gozaremos y alegraremos en ti; Acordarémonos de tus amores más que del vino: Los rectos te aman.
5. Morena soy, oh hijas de Jerusalem, Mas codiciable; Como las cabañas de Cedar, Como las tiendas de Salomón.
6. No miréis en que soy morena, Porque el sol me miró. Los hijos de mi madre se airaron contra mí, Hiciéronme guarda de viñas; Y mi viña, que era mía, no guardé.
7. Hazme saber, ó tú á quien ama mi alma, Dónde repastas, dónde haces tener majada al medio día: Porque, ¿por qué había yo de estar como vagueando Tras los rebaños de tus compañeros?
8. Si tú no lo sabes, oh hermosa entre las mujeres, Sal, yéndote por las huellas del rebaño, Y apacienta tus cabritas junto á las cabañas de los pastores.
9. A yegua de los carros de Faraón Te he comparado, amiga mía.
10. Hermosas son tus mejillas entre los pendientes, Tu cuello entre los collares.
11. Zarcillos de oro te haremos, Con clavos de plata.
12. Mientras que el rey estaba en su reclinatorio, Mi nardo dió su olor.
13. Mi amado es para mí un manojito de mirra, Que reposa entre mis pechos.
14. Racimo de copher en las viñas de Engadi Es para mí mi amado.
15. He aquí que tú eres hermosa, amiga mía; He aquí que eres bella: tus ojos de paloma.
16. He aquí que tú eres hermoso, amado mío, y suave: Nuestro lecho también florido.
17. Las vigas de nuestra casa son de cedro, Y de ciprés los artesonados.

Cantares 2:1-17
1. YO soy la rosa de Sarón, Y el lirio de los valles.
2. Como el lirio entre las espinas, Así es mi amiga entre las doncellas.
3. Como el manzano entre los árboles silvestres, Así es mi amado entre los mancebos: Bajo la sombra del deseado me senté, Y su fruto fué dulce en mi paladar.
4. Llevóme á la cámara del vino, Y su bandera sobre mí fué amor.
5. Sustentadme con frascos, corroboradme con manzanas; Porque estoy enferma de amor.
6. Su izquierda esté debajo de mi cabeza, Y su derecha me abrace.
7. Yo os conjuro, oh doncellas de Jerusalem, Por las gamas y por las ciervas del campo, Que no despertéis ni hagáis velar al amor Hasta que quiera.
8. La voz de mi amado! He aquí él viene Saltando sobre los montes, brincando sobre los collados.
9. Mi amado es semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos. Helo aquí, está tras nuestra pared, Mirando por las ventanas, Mostrándose por las rejas.
10. Mi amado habló, y me dijo: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente.
11. Porque he aquí ha pasado el invierno, Hase mudado, la lluvia se fué;
12. Hanse mostrado las flores en la tierra, El tiempo de la canción es venido, Y en nuestro país se ha oído la voz de la tórtola;
13. La higuera ha echado sus higos, Y las vides en cierne Dieron olor: Levántate, oh amiga mía, hermosa mía, y vente.
14. Paloma mía, que estás en los agujeros de la peña, en lo escondido de escarpados parajes, Muéstrame tu rostro, hazme oir tu voz; Porque dulce es la voz tuya, y hermoso tu aspecto.
15. Cazadnos las zorra, las zorras pequeñas, que echan á perder las viñas; Pues que nuestras viñas están en cierne.
16. Mi amado es mío, y yo suya; El apacienta entre lirios.
17. Hasta que apunte el día, y huyan las sombras, Tórnate, amado mío; sé semejante al gamo, ó al cabrito de los ciervos, Sobre los montes de Bether.

Salmos 104:1-9
1. BENDICE, alma mía, á Jehová. Jehová, Dios mío, mucho te has engrandecido; Haste vestido de gloria y de magnificencia.
2. El que se cubre de luz como de vestidura, Que extiende los cielos como una cortina;
3. Que establece sus aposentos entre las aguas; El que pone las nubes por su carroza, El que anda sobre las alas del viento;
4. El que hace á sus ángeles espíritus, Sus ministros al fuego flameante.
5. El fundó la tierra sobre sus basas; No será jamás removida.
6. Con el abismo, como con vestido, la cubriste; Sobre los montes estaban las aguas.
7. A tu reprensión huyeron; Al sonido de tu trueno se apresuraron;
8. Subieron los montes, descendieron los valles, Al lugar que tú les fundaste.
9. Pusísteles término, el cual no traspasarán; Ni volverán á cubrir la tierra.

Proverbios 24:15-16
15. Oh impío, no aceches la tienda del justo, No saquees su cámara;
16. Porque siete veces cae el justo, y se torna á levantar; Mas los impíos caerán en el mal.

1 Corintios 11:17-34
17. Esto empero os denuncio, que no alabo, que no por mejor sino por peor os juntáis.
18. Porque lo primero, cuando os juntáis en la iglesia, oigo que hay entre vosotros disensiones; y en parte lo creo.
19. Porque preciso es que haya entre vosotros aun herejías, para que los que son probados se manifiesten entre vosotros.
20. Cuando pues os juntáis en uno, esto no es comer la cena del Señor.
21. Porque cada uno toma antes para comer su propia cena; y el uno tiene hambre, y el otro está embriagado.
22. Pues qué, ¿no tenéis casas en que comáis y bebáis? ¿ó menospreciáis la iglesia de Dios, y avergonzáis á los que no tienen? ¿Qué os diré? ¿os alabaré? En esto no os alabo.
23. Porque yo recibí del Señor lo que también os he enseñado: Que el Señor Jesús, la noche que fué entregado, tomó pan;
24. Y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed: esto es mi cuerpo que por vosotros es partido: haced esto en memoria de mí.
25. Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre: haced esto todas las veces que bebiereis, en memoria de mí.
26. Porque todas las veces que comiereis este pan, y bebiereis esta copa, la muerte del Señor anunciáis hasta que venga.
27. De manera que, cualquiera que comiere este pan ó bebiere esta copa del Señor indignamente, será culpado del cuerpo y de la sangre del Señor.
28. Por tanto, pruébese cada uno á sí mismo, y coma así de aquel pan, y beba de aquella copa.
29. Porque el que come y bebe indignamente, juicio come y bebe para sí, no discerniendo el cuerpo del Señor.
30. Por lo cual hay muchos enfermos y debilitados entre vosotros; y muchos duermen.
31. Que si nos examinásemos á nosotros mismos, cierto no seríamos juzgados.
32. Mas siendo juzgados, somos castigados del Señor, para que no seamos condenados con el mundo.
33. Así, que, hermanos míos, cuando os juntáis á comer, esperaos unos á otros.
34. Si alguno tuviere hambre, coma en su casa, porque no os juntéis para juicio. Las demás cosas ordenaré cuando llegare.